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Mendoza, Argentina, Martes, 7 de noviembre de 2000
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| Artes y Espectáculos |
| El
dramaturgo Florencio Sánchez moría hace 90 años |

Hoy se
cumplen 90 años de la muerte del dramaturgo Florencio Sánchez, uno
de los fundadores del teatro rioplatense, artista contestatario,
original inventor de conflictos, fiel a sus principios, defensor de
los sin voz, terco y genial, quien eligió su vida y su muerte.
Florencio Sánchez nació en Montevideo el 17 de enero de 1875,
momento en el que las luchas entre los partidos Blanco y Colorado se
habían hecho encarnizadas desde el fondo de la historia oriental.
Desde temprana edad, Sánchez comenzó a trabajar como empleado
gubernamental y a mostrar sus inquietudes periodísticas; en su
condición de "blanco" participó en la revolución que se
produjo en 1897 y, consternado por el feroz enfrentamiento político,
el joven se trasladó a Brasil.
Pero a partir del año siguiente retomó su tarea periodística
alternando su actividad en ambas costas del Río de la Plata, entre
Montevideo, Buenos Aires y Rosario.
Trabajó en el diario La República, que por la acción de Sánchez
participó de manera intensa en el movimiento sindical hasta
convertirse en una tribuna de la protesta obrera, a tal punto que
fue despedido por el dueño del diario, Emilio Schiffner.
Siempre en Rosario, intentó estrenar "La gente honesta
(sainete de costumbres rosarinas)", y cuando estaba todo
dispuesto para el estreno, Schiffner se enteró de que su figura era
ridiculizada en la obra y, con toda su influencia, consiguió que el
espectáculo fuera prohibido.
En la puerta del teatro se produjo un gran tumulto y Florencio fue
detenido por alborotar en la vía pública, pero esa misma noche el
texto íntegro de "La gente honesta" apareció en una
edición extra de La Época, publicación fundada por el mismo Sánchez.
El 1 de octubre de 1903, finalmente, se estrenó la obra bajo el
nombre de "Canillita" en la ciudad santafesina de Rosario,
interpretada por la compañía española de Enrique Llovet.
Ese acontecimiento marcó el debut del escritor oriental en tierra
argentina y a partir de allí se transformó en uno de los clásicos
de la dramaturgia rioplatense.
En la pieza, el escritor hace referencia a un jovencito vendedor de
diarios que lleva el apodo de "Canillita" y, más tarde,
al popularizarse la obra, los vendedores de diarios quedaron
bautizados con dicho nombre.
Cabe agregar que la música de la obra fue escrita por el maestro
Cayetano Silva, autor de "La Marcha de San Lorenzo", que
en ese mismo año, 1902, fue consagrada como marcha oficial del Ejército
Argentino.
1905 fue un año memorable para la escena nacional, Payró estrenó
"Marco Severi", Laferrere "Locos de verano” y Sánchez
tres memorables producciones: "En familia", "Los
muertos" y "Barranca abajo".
Sánchez comenzó a soñar con viajar a Europa para triunfar en el
Viejo Mundo y logró hacerlo en 1909, a pesar de la indicación médica
que insistió en evitarlo. Apenas llegó a Génova se sintió mal físicamente
y escribió a un amigo: "Este viaje a la celebridad puede
resultar un viaje a la tuberculosis".
Recorrió Génova, Milán, Roma, Niza, pero sus sueños de fama se
disiparon y su situación económica se tornó crítica cuando
regresó a Milán. En esa ciudad se encontró con Santiago Devic, un
antiguo amigo de Rosario que no se separó de él hasta el último
instante.
Juntos emprendieron viaje a Suiza, pero su salud empeoró y
decidieron regresar. Finalmente en Milán, ingresó en el
"Fatte bene fratelli", un hospital de caridad, cuando ya
nada podía hacerse y el desenlace fue cuestión de horas.
En la fría madrugada del 7 de noviembre de 1910, Sánchez alcanzó
a musitar: "¿Quién dijo miedo, Devic?". Esa fue la última
frase que pronunció antes de descansar para siempre.
Durante más de una década los restos del dramaturgo permanecieron
en el Cementerio de Milán, y el 21 de enero de 1921 su catafalco
llegó a Montevideo y se colocó en el Teatro Solís.
Finalmente sus restos fueron conducidos al Panteón Nacional del
Cementerio Central, donde descansan en una urna cubierta con la
bandera uruguaya. (Télam)
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